martes, 27 de enero de 2015

Verdadera Amistad


En los peores momentos, en las dificultades,....

es cuando realmente distingues la mano amiga




Cuesta. Cuesta mucho reconocer que amigos, amigos de verdad, hay pocos. De hecho, en mi caso, se podría decir que no tengo ninguno. Puede que me equivoque ... tal es el miedo a ser juzgado, a provocar desafecto, rechazo, desilusión. 

Siempre me ha costado abrirme ante los conocidos. No así a quien acaba de llegar. El temor y el miedo, siempre están detrás de mi coraza tan artificial y fría como besar al cristal. Nunca he sabido llorar con un amigo. Nunca he sentido su abrazo, su mano tendida ... quizás sea un cobarde.

Mi vida ha sido y es golpeada por distintos momentos y circunstancias. En todas ellas ... siempre he estado solo, completamente solo. Una soledad buscada, una soledad estrechamente vinculada al carácter huidizo de quien se teme culpable.

No es, por tanto, una novedad que ante mi separación y mi recuperación de una adicción no tenga nadie con quien compartir mi destrozada vida. Miento, nadie no. Tengo una persona que ... me escucha y apoya. Pero no es mi amiga.


Sé que ella no me leerá, realmente nadie me lee. Eso tranquiliza. 


Ella apareció en mi actual y lamentable vida. Hay miles, ¡millones! de personas. Altas, bajas, alegres, felices, tristes, llenas, plenas. Cada día nos cruzamos con infinidad de anónimas vidas. Apenas cruzas una mirada, una apreciación. Raro es decir una palabra.

Pero ella apareció. Irene.

Tiene una vida difícil. Muy difícil. Un futuro incierto y complicado. Hay que reconocerlo. Es madre de dos niños; uno con problemas. Pienso que no ha tenido una vida fácil, pero ella aparenta ser feliz. Tiene ese don de la alegría, del optimismo, de ganas de vivir que atrae a todos los que empiezan a conocerla.

En la vida, he conocido a dos o tres mujeres parecidas a Irene. Personas nobles, buenas, muy buenas. Ella y su corazón son transparentes como las sabanas del cielo. Puedes ver en su interior bondad. Puedes oler su pureza. Sus actos demuestran y afianzan su ayuda desinteresada a otros. Yo, soy uno de esos otros. Pero, ¿hago bien?


Si tú me miras, si me escuchas, si me acompañas ... te defraudaré. Te mentiré. Te haré daño. Te haré sufrir.

Soy un experto cazador de almas puras. Atraigo a personas nobles y buenas. Pero yo no soy así. Soy basura, en general. Por eso, en este y otros casos .... acabo huyendo con vagas justificaciones. No quiero hacer daño a nadie más y, por supuesto, a ella menos.

Por las noches ella me espera, con paciencia. Nos saludamos vía chat, Whatsapp.

- Hola Irene, qué tal el día?.

Después empiezo, queriendo o sin querer, a descargar toda la basura, todos los miedos que me abordan. Cuando acabo, me doy cuenta que ella, en un principio limpia de todo mal, ha acabado hasta arriba con toda la mierda que he soltado. Uno detrás de otro ... un problema, un miedo, una desesperanza ... y más abajo, más abajo mi inútil deseo hacia ella.

No puedo hacer nada, ni siquiera puedo cogerla de la mano. Quisiera, no sé. Creo haber perdido todo deseo sexual. Sólo me atrae la desdicha, el falso pesar. Será por la medicación, o quizás estemos ante el final de un período de búsqueda del placer más inmediato. De la negación del amor.

Y ella sigue allí. Varias veces, mintiendo, he querido dejarla. Soy un egoísta y un falso. Si de verdad quisiera dejarla en paz .... ¡por favor!. Hay mil formas, más o menos hirientes de hacer saber a una persona que no quieres volver a saber nada de ella.

Es terca. Una cabezota. 

No. Lo que realmente ella es, nadie lo sabe. Irene es muy buena, su corazón es grande y limpio. ¿Qué cojones hago yo?, .... ¿qué le puedo ofrecer?. Nada, nada bueno.



La heroína me enseñó una cosa: "No hagas nada, no luches, no pienses .... ya, de todo eso, me encargo yo por ti".


domingo, 25 de enero de 2015

Cada 24 horas


Entonces,....

¿eres tú quién va a ayudarme?




- Una cada 24 horas. ¿Te parece bien?.

- Si, llego bien con esa dosis.

Y ya está, todo arreglado. - ¡ Siguiente, por favor!.


Poder resumir el dolor en unos miligramos, es tan inútil como simplificar un ser humano en 10 líneas de código. Pensar que una pastilla es la solución, ... la solución.

Todos mis problemas empezaron con ella. Mi falta de auto-humildad. ¿a quién querías engañar?.

Bueno, ya has vivido en ese mundo auténtico. Has rozado, ¡qué digo!. Te has saciado de miedo, de peligros, de ... underground.

Has sido el malo malísimo de la película. Has jugado con fuego. Has hecho trampas. Has mentido sin pestañear. Has hipotecado tu vida. Has perdido todo por ella. Has luchado en el bando contrario. Has temido por vivir. Has sufrido segundos. Has fornicado con el dolor.....

¿Mereció la pena?. No. No mientas, di por una puta vez en la vida la verdad. No.

No quería que pasara. No quiero volver a verla. Odio todo aquello. Tengo miedo, mucho miedo. ¡Estoy tan lleno de mentiras!. Y ya no soy un niño ... ya más bien me acerco al viejo, casi muerto pero vivo.


Necesito ayuda. No necesito palmaditas. ¿No me has conocido ya?. No soy de fiar. Soy un lobo con piel de cordero. Soy mi mayor peligro y si no lo sabes, te lo digo yo: "Siempre te he engañado".

Le miento, te miento, me miento .... la gran mentira. La gran farsa. El gran dolor. La crisis del final de aquellos años .... ni siquiera locos, ni siquiera temerarios. No fueron dignos de nada más que del olvido.


Así que eso es todo, .... una cada 24 horas.


sábado, 24 de enero de 2015

El CuentaGotas


Eras persona. Eras muy inteligente, no lo niegues. Lo eras, no te avergüence. ¿Y qué más da?. Nadie te está viendo, nadie te está leyendo.

No obstante, paraste. Freno de mano a esos títulos en las paredes, a que tu vida forme parte del trabajo, a experimentar la vida a grandes sorbos.

Has tenido una niña ... una preciosa criatura. De esto hace ya seis intensos y casi felices años.

Y ... ¿en qué se han transformado aquellos momentos mágicos?, ¿cuándo volverás a jugar, a reir, a sentir, a besar, a soñar, a vivir?

Es simple ... ¡Cuándo te corresponda!.




Mis visitas son dosificadas cual cuentagotas. Esos días, esas horas caen sobre mi dolor; y por un momento, por un breve momento, apaciguan el mal que vive en mi.

Después, .... llanto y tristeza. En cantidades más que suficientes.

Principio y Fin


El fin no es simplemente lo acabado.

También nos podemos estar refiriendo a un objetivo, una meta ... 

En mi caso, una justificación. 


Cuando el corazón y el alma, se unen en un profundo dolor. Cuando cada día no significa más que una lucha por terminar. Cuando las horas no ofrecen más que vagos minutos rodeados de segundos. Cuando todos esperan con miedo un final apresurado. Cuando reír ya no existe ni puede formar parte de ti. Cuando las fuerzas se quedan olvidadas entre sábanas empapadas por el frío. Cuando subes y bajas sintiendo que el amanecer no te ha esperado .... 




Cuando todo esto ocurre, es quizás cuando más vivo te sientes.